Ya había tenido su primera aparición pública desde que el mundo fútbol lo percibe como jugador de Boca. Aún sin necesitar pisar Argentina, a Enner Valencia lo abordaron en el aeropuerto de Quito (punto de partida de un viaje que tuvo una escala en Panamá antes de aterrizar cerca de las 5 de la mañana en Ezeiza) y ya lo hicieron declarar con la azul y oro implícitamente puesta.
Sin embargo, en su arribo al país también habló, pero ya con los cronistas que habitualmente cubren el día a día xeneize. Y soltó una frase que describe su llegada, cuando se le preguntó por la chance que dejó pasar de volver a Emelec, su casa en Ecuador: “A Boca es imposible decirle que no”, soltó antes de seguir respondiendo y dejar el aeropuerto.
Tras hacer una parada en el hotel de la concentración del plantel y acomodarse para los días que pasará hasta encontrar una vivienda acorde a sus necesidades, el delantero se trasladará hasta el barrio de Barracas para hacerse la revisión médica.
Luego, firmará su contrato por 18 meses con el club y -ahí sí- volver al lugar donde están sus compañeros para compartir las últimas horas antes de viajar hasta a la cancha de Huracán para el partido de la tarde frente a Vélez. En su caso, hasta ese momento se mantendrá la incógnita sobre si el ecuatoriano asistirá o no.











