​Silencio peligroso: “Cuando algo nos incomoda, hay que hablar” ​

Estudiantes de escuelas de la ciudad de Neuquén participaron, junto a sus familias, de una jornada prevención sobre grooming y violencia sexual en entornos digitales.

El grooming no requiere contacto físico para producir daño. Sus consecuencias son reales y pueden afectar la integridad, la privacidad, la autonomía y el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes. De esta manera se abordó, en las Jornadas de Ciberseguridad que se desarrollan este 10 y 11 de agosto en el Centro de Convenciones Domuyo, una de la problemática que requiere cada vez mayor atención: el grooming.

La actividad contó con la participación de Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, quien compartió con los estudiantes herramientas para reconocer situaciones de riesgo, prevenir la violencia sexual en internet y comprender la importancia de pedir ayuda frente a cualquier situación que genere incomodidad o temor.

El grooming es una forma de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes en el entorno digital, mediante la cual una persona adulta establece contacto con fines sexuales a través de medios tecnológicos, utilizando estrategias de engaño, manipulación y sometimiento emocional.

El proceso puede incluir diferentes conductas destinadas a generar confianza, construir un vínculo emocional y reducir progresivamente las barreras de defensa de la víctima. El agresor puede falsear su identidad, adaptarse a los intereses y necesidades afectivas del niño, niña o adolescente y utilizar esa relación manipulada para obtener material de contenido sexual, ejercer control o avanzar hacia situaciones de explotación.

La voz de los chicos como herramienta de prevención

Uno de los momentos destacados de la jornada fue la participación activa de los estudiantes, quienes trabajaron sobre distintas situaciones y dejaron por escrito sus propias reflexiones.

En sus cuadernos, los chicos definieron una situación de violencia como:

“Cuando alguien nos obliga a hacer algo o a no hacer algo, o tolerar algo contra nuestra voluntad”.

La frase refleja uno de los principales objetivos de la jornada: que niñas, niños y adolescentes puedan reconocer situaciones que vulneran sus derechos, sepan identificar aquello que los incomoda y, fundamentalmente, comprendan que siempre pueden recurrir a un adulto de confianza.

Navarro destacó la importancia de generar estos espacios de conversación y prevención.

“Tenemos que lograr que los chicos sepan que cuando algo los incomoda, cuando alguien les pide algo que no quieren hacer o cuando sienten que una situación los hace sentir mal, tienen que hablar. El silencio es lo que muchas veces permite que estas situaciones continúen”, expresó.

El presidente de Grooming Argentina remarcó además que quienes ejercen este tipo de violencia pueden utilizar distintas estrategias para acercarse a sus víctimas.

“Un pedófilo puede ser cualquier persona. No existe una apariencia determinada que permita identificarlo. Por eso no alcanza con decirles a los chicos que no hablen con desconocidos: tenemos que enseñarles a reconocer las estrategias de engaño y manipulación que pueden aparecer en internet”, señaló.

Una organización dedicada a la prevención

Grooming Argentina nació institucionalmente en 2014, en el contexto de la incorporación y tipificación del delito de grooming en el Código Penal argentino, con el objetivo de prevenir, detectar y combatir la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes en el entorno digital.

Desde entonces, la organización desarrolla acciones de prevención, capacitación, detección temprana y asistencia a víctimas, articulando con organismos públicos, instituciones educativas, el sistema judicial y actores tecnológicos.

Durante la jornada, Navarro puso en valor la necesidad de que estos actores trabajen de manera articulada.

“La prevención no puede quedar solamente en manos de las familias ni solamente de la escuela. Necesitamos un Estado presente, instituciones capacitadas y una sociedad que conozca cuáles son los riesgos para poder actuar a tiempo”, sostuvo.

Familias y Estado, juntos en la prevención

La participación de los estudiantes junto a sus padres permitió trasladar el mensaje de prevención más allá del ámbito escolar y generar herramientas que puedan ser utilizadas también en los hogares.

En este sentido, desde el Ministerio de Seguridad destacaron que la ciberseguridad no se limita a la protección de dispositivos o datos personales, sino que también comprende el cuidado de las personas y, especialmente, de quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.

El ministro de Seguridad, Matías Nicolini, señaló que la prevención frente a las nuevas formas de violencia requiere respuestas acordes a los desafíos actuales.

“La seguridad también implica proteger a nuestros chicos en los espacios digitales. Hoy internet forma parte de su vida cotidiana y como Estado tenemos la responsabilidad de brindar herramientas para que puedan desenvolverse de manera segura, acompañados por sus familias y con adultos preparados para actuar frente a una situación de riesgo”, afirmó.

Las Jornadas de Ciberseguridad, que se desarrollaron durante el 10 y 11 de agosto en el Centro de Convenciones Domuyo, forman parte de una política provincial orientada a fortalecer la prevención, la capacitación y la concientización frente a los nuevos desafíos que plantea el mundo digital.

 

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