La inflación se mantiene cerca del 2% mensual, los alimentos acumulan siete semanas de aumentos y el consumo masivo cayó en septiembre. Crece el uso del fiado.
La inflación continúa sin perforar el piso del 2% mensual y el consumo masivo todavía no logra recuperarse. Mientras los alimentos acumulan siete semanas consecutivas de aumentos, las ventas volvieron a caer en septiembre y cada vez más familias ajustan sus compras para llegar a fin de mes.
En ese contexto, los comercios de cercanía registran cambios en los hábitos de sus clientes: compras más pequeñas, elección de segundas marcas y una práctica que vuelve a ganar protagonismo, el fiado.
El escenario refleja las dificultades que persisten en la economía argentina. Aunque el ritmo de aumento de los precios se moderó respecto de períodos anteriores, esa desaceleración todavía no se traduce en una mejora sostenida del poder adquisitivo de los hogares.
La inflación de octubre rondaría el 2%
En septiembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 1,9%, frente al 1,7% de agosto. Para octubre, las primeras estimaciones privadas anticipan una variación de entre el 1,8% y el 2%.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) tiene previsto difundir el dato oficial de octubre el 12 de noviembre.
Las proyecciones de distintas consultoras coinciden en que la inflación difícilmente registre una desaceleración pronunciada durante los últimos meses de 2026. Entre los factores que podrían mantener la presión sobre los precios aparecen los combustibles, las tarifas y la carne.
Para el cierre del año, Equilibra proyecta una inflación acumulada de entre el 30% y el 31%, mientras que Eco Go estima un resultado cercano al 30%.
Los alimentos acumulan siete semanas de aumentos
Uno de los principales focos de presión sobre el presupuesto familiar está en las góndolas. Según el relevamiento semanal de LCG, los alimentos y las bebidas aumentaron un 0,5% durante la tercera semana de octubre, con lo que el rubro acumuló siete semanas consecutivas de subas.
Las bebidas encabezaron los incrementos, con un avance del 1,1%, seguidas por las carnes, que subieron un 0,5%. En sentido contrario, las verduras bajaron un 0,31%, mientras que los productos agrupados en azúcar, miel, dulces y cacao retrocedieron un 0,25%.
Por su parte, Eco Go registró un aumento semanal del 0,59% en alimentos y bebidas no alcohólicas. Dentro de esa medición, los panificados y cereales subieron un 2,1%; las frutas, un 1,7%; y el azúcar y los dulces, un 1,2%. Los lácteos y los huevos, en cambio, bajaron un 0,5%.
Aunque los porcentajes varían según la metodología de cada consultora, ambos relevamientos muestran que los alimentos siguen presionando sobre el gasto cotidiano de las familias.
El consumo masivo volvió a caer en septiembre
La desaceleración de la inflación todavía no alcanza para impulsar una recuperación sostenida de las ventas. Según los datos de Scentia citados en el informe, el consumo masivo cayó un 1% mensual en septiembre y un 1,2% interanual.
Entre enero y septiembre, la contracción acumulada llegó al 2,7% en comparación con el mismo período de 2025.
La caída se extendió a distintos canales comerciales. En septiembre, las ventas retrocedieron un 5,3% mensual en supermercados, un 6,7% en mayoristas y un 1,8% en autoservicios independientes.
En contraste, los kioscos y canales tradicionales registraron un crecimiento del 2,3%, mientras que las farmacias avanzaron un 2%.
Pese a esas diferencias, el panorama general refleja que las compras cotidianas continúan condicionadas por la capacidad de pago de los consumidores.
Segundas marcas y compras más pequeñas
En los comercios de barrio, los cambios se perciben en la forma de comprar. Según describió Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros, los primeros días posteriores al cobro suelen concentrar una mayor actividad, pero luego se multiplican las compras de cantidades pequeñas.
A la presión de los alimentos se suman los gastos de servicios, transporte, cobertura médica y otras obligaciones, que reducen el dinero disponible para adquirir productos básicos.
En ese contexto, las segundas marcas y los productos de pequeñas y medianas empresas ganan espacio frente a las opciones tradicionales, principalmente por sus precios más accesibles.
El fiado vuelve a los almacenes
Otra práctica que recupera protagonismo es el fiado, una alternativa a la que recurren algunos clientes para completar las compras antes de cobrar sus ingresos.
Sin embargo, el crédito informal también tiene límites. Los almaceneros necesitan recuperar el dinero de las ventas para reponer mercadería, pagar a sus proveedores y afrontar los gastos de sus negocios.
Cuando los clientes se demoran en pagar, la falta de liquidez puede afectar el funcionamiento del comercio y reducir su capacidad para mantener el stock.
De esta manera, las dificultades económicas impactan tanto en las familias como en los pequeños negocios. Mientras los hogares ajustan sus gastos para llegar a fin de mes, los comerciantes deben sostener sus costos en un contexto de ventas que todavía no muestra una recuperación generalizada.










