El juez laboral de Cutral Co, Eduardo Richter, encabezó una audiencia presencial junto a una intérprete de lengua de señas para comunicarle a un trabajador sordo el resultado de una sentencia que declaró ilegítimo su despido de un supermercado.
La medida buscó garantizar que el trabajador pudiera comprender de manera accesible los puntos centrales de la resolución judicial, que ordenó a la empresa indemnizarlo.
La causa se inició tras la demanda presentada por el empleado, quien había sido despedido luego de una serie de sanciones disciplinarias relacionadas con supuestas inasistencias e incumplimientos horarios. Sin embargo, durante el proceso judicial quedó expuesto que existían serias dificultades de comunicación entre el trabajador y sus superiores.
En el fallo, Richter consideró probado que la empresa conocía la discapacidad auditiva del empleado durante toda la relación laboral, pero no implementó herramientas adecuadas para garantizar una comunicación efectiva sobre las sanciones que posteriormente utilizó para justificar el despido.
Testigos señalaron que muchas veces el trabajador no comprendía el contenido de los documentos que firmaba y que incluso compañeros y familiares debían intervenir para explicarle distintas situaciones laborales. También indicaron que en ocasiones era llamado por altavoz pese a su condición auditiva.
El magistrado remarcó que la buena voluntad de terceros no reemplaza la obligación del empleador de realizar “ajustes razonables” para garantizar la comprensión de las comunicaciones laborales por parte de una persona con discapacidad.
A partir de ese análisis, la sentencia concluyó que las sanciones disciplinarias no podían considerarse antecedentes válidos para justificar el despido, ya que el trabajador no había logrado comprenderlas adecuadamente.
El fallo condenó al supermercado a pagar indemnización por antigüedad, preaviso, vacaciones proporcionales e intereses, además de ordenar la entrega del certificado de trabajo correspondiente











