A veces es tiempo. A veces hay que esperar, dejar pasar el mal trago y aguantar el sofocón para llegar hasta abrazar la felicidad, aunque sea temporal. Lo cierto es que Álvaro Montero llegó a Boca en este último mercado de pases generando mucha ilusión tras su buen paso por Vélez pero en los primeros partidos le costó más de lo esperado. Tuvo algunos errores y goles en los que cargó con buena parte de la responsabilidad, pero la dio vuelta…
El arquero colombiano contó con la banca del Vasco Arruabarrena y del último tiempo a esta parte está sacando la chapa necesaria para convertirse en uno de los principales pilares del equipo Xeneize. Con la mejora en el rendimiento y en el resultado, Montero se volvió fundamental.
Sin lugar a dudas, el encuentro por Copa Argentina ante Vélez en Córdoba fue mucho más que un voto de confianza: es que luego de cometer el penal sobre el final del partido y zafar porque Dilan Godoy estrelló su disparo contra el palo, Montero se convirtió en la gran figura de la noche tapando dos penales en la definición y dándole a Boca el pasaje a cuartos de final.
Este martes por la noche, en la Bombonera, no solo reafirmó su potencial sino que volvió a sumar créditos en los corazones de los hinchas: es que en el primer tiempo logró meter un manotazo para desviar por arriba un cabezazo con destino de gol y en el complemento fue bien abajo para contener un remate de Duarte. Por ahora es bastante y puede se un Monterón…











