La jornada central del encuentro y la entrega de la quinta edición de los Premios Lía Encalada se realizará el 3 de octubre en el Teatro Auditorium de Mar del Plata. Las representantes de la provincia fueron ternadas en las categorías Ganadería y Lechería.
Cinco mujeres neuquinas participan del tercer Foro Internacional de Género y Ruralidad, que se desarrolla bajo el lema “Con los pies en la tierra y el futuro entre las manos”. La jornada central del encuentro y la entrega de la quinta edición de los Premios Lía Encalada se lleva a cabo el 3 de octubre de 2026 en el Teatro Auditorium de Mar del Plata.
Las representantes de Neuquén fueron ternadas en distintas categorías de los premios, que visibilizan las historias, experiencias y aportes de mujeres vinculadas al ámbito rural.
Desde distintos puntos del territorio neuquino, las participantes llegan al encuentro con trayectorias diversas, vinculadas a la ganadería, la producción lechera, la elaboración de alimentos, la agricultura familiar y el agroturismo.
Una de ellas es Mabel Beccaria, de El Cholar, ternada en la categoría Ganadería. Es la tercera vez que participa de los Premios Lía Encalada. Junto con su familia desarrolla la actividad ganadera en Ranquilco, donde crían chivas, ovejas y vacas.
Durante el invierno, las fuertes nevadas dificultan el acceso al campo, por lo que también desarrollan actividades productivas en una chacra de El Cholar. Allí comenzó con el engorde y comercialización de terneros, con el objetivo de agregar valor a la producción. El emprendimiento se inició con un crédito del Centro PyME-ADENEU.
La producción familiar también incluye gallinas, pavos y vacas lecheras. Durante el verano elaboran y comercializan leche y algunos quesos.
“Están muy buenos estos encuentros porque nosotras las mujeres intercambiamos culturas y vivencias. Y, sobre todo, es una caricia al alma para la mujer rural. No todo es trabajo”, expresó Beccaria.
Mary Carrasco tiene 76 años, siete hijos y una vida entera ligada al campo. Nació en Zapala, se crio entre animales y tareas rurales. Vive en el paraje Los Bagüales, a unos 40 kilómetros de Plaza Huincul, donde durante décadas trabajó con chivos, caballos, gallinas y huerta.
Será una de las 300 mujeres rurales reconocidas por su labor y aporte al desarrollo de los territorios rurales del país, experiencia que vive con mucha emoción.
También participa Leonides Morales, del paraje Los Carrizos, en Villa Nahueve, ternada en la categoría Lechería. Produce en su huerta sandía, melón, pepino, cebollín, zapallo, acelga y espinaca, además de elaborar quesos y comercializar vacas lecheras.
Morales ya participó anteriormente de los Premios Lía Encalada en Buenos Aires y destacó entre sus expectativas la posibilidad de “conocer nuevas mujeres y conocer el mar”.
Desde Los Guañacos, Ada Merino participa por tercera vez y está ternada en la categoría Lechería. Desde hace 11 años produce quesos artesanales y saborizados, dulce de leche y leche para la venta. También mantiene una huerta para consumo familiar y desarrolla un emprendimiento de agroturismo que incluye cabalgatas y alojamiento.
“Espero tener más experiencia y también conocer el mar. Estoy muy contenta y agradezco a la Provincia por el acompañamiento”, expresó.
Otra de las representantes neuquinas es Ana Zapata, de Pampa Inda, en Aluminé, quien participa por segunda vez en la categoría Lechería. Su producción incluye quesos, huerta, aves, chivas, ovejas y caballos. También cría gallinas criollas y comercializa huevos, chivos y corderos.
Su vínculo con la producción tiene además una historia familiar. “Heredé la pasión de mi madre”, contó.
Para Zapata, el encuentro representa una oportunidad para “ir conociendo más lugares y mujeres”, a la vez que destacó la experiencia y agradeció el acompañamiento de la Provincia.
La participación neuquina en el Foro permite visibilizar el trabajo de las mujeres que producen en distintos puntos del territorio, sus saberes y las estrategias que desarrollan para sostener y diversificar las economías familiares y rurales.
El encuentro propone además un espacio de intercambio entre mujeres de diferentes territorios, donde las experiencias productivas se encuentran con las historias personales y comunitarias que forman parte de la ruralidad.










