“Porque este año, de acá de Núñez, salió el nuevo campeón”. El último partido de River frente a Rosario Central es, vaya paradoja, todo lo que River necesita esta tarde frente a Rosario Central. El 16 de mayo pasado, los aplausos cerrados de los hinchas y el clásico cantito en el Monumental, repleto de ilusión, luego del silbatazo final fueron la muestra de agradecimiento por haber visto un equipo con funcionamiento colectivo, despliegue físico y con respuestas futbolísticas y también anímicas. 78 días después de aquel 1-0 al Canalla para avanzar a la final del Apertura, por nivel de juego y contexto el momento prime del ciclo de Eduardo Coudet, el Millonario está obligado a repetir esa actuación en Núñez para no profundizar la crisis que ya alcanzó a las tres patas de la institución: jugadores, entrenador y dirigencia.
El Chacho, ante Gimnasia. Fotos Emmanuel FernándezLas dos derrotas frente a Barracas Central y Gimnasia aumentaron la preocupación que nació luego de la temprana eliminación de la Copa Argentina ante Aldosivi. En cuatro días fatales, con el peor comienzo de un torneo local en los últimos 31 años, River pasó de la expectativa que genera todo nuevo inicio a una sensación de frustración muy temprana. Un estado alarmante que tomando como referencia la palabra del propio Chacho alimenta la angustia si se tiene en cuenta que reconoció que “ es de las veces que más me ha costado hacer jugar a un equipo como quiero que juegue”.
Sin poder de fuego en ofensiva a pesar de los regresos de Rafa Borré y Lucas Beltrán, con escasa generación de juego, sin intérpretes aptos para dar un pase filtrado o desequilibrar con la gambeta y con una última línea en la que hasta Nicolás Otamendi se contagió de las dudas como si fuera una enfermedad letal, el Chacho sabe que se juega mucho ante su ex equipo, en el que supo ser compañero de Ángel Di María.
Foto: Fernando de la OrdenCortar la mala racha antes de una semana larga es el colchón que el entrenador necesita para recuperar un buen descanso y trabajar con tranquilidad. Porque después de aquella desprolija temporada en Alicante con 15 jugadores de campo, las caras nuevas se siguen acoplando sobre la marcha y el calendario no le dio tiempo para ir uniendo piezas a imagen y semejanza del DT. Consciente de que River no da margen ni tiempo y con la paciencia de los hinchas que se agota rápido, es imperioso que lleguen las victorias para calmar las aguas de un Monumental donde el horno no estará para bollos.
Chacho con Angel Correa, una de las caras nuevas. Foto: Prensa River.Tener enfrente a un Central de Almirón que también se parece poco al de aquel último cruce, que de hecho, trazando similitudes con River, desde ese partido fue eliminado de la Copa Argentina y no ganó en el inicio del Clausura, es un alicente para creer en la resurrección mientras Coudet hace malabares porque los lesionados no le dan tregua.
Foto: Prensa Rosario CentralCon Ángel Correa entre algodones por un traumatismo, el esguince de tobillo de Mauro Arambarri lo privará de un volante que llegó para aportar marca y llegada por sorpresa al área rival. A su vez, el desgarro de Marcos Acuña lo obligará a improvisar con Lautaro Rivero o Facundo González, exponiendo la mala planificación deportiva ante la ausencia de un lateral natural en el plantel (Matías Viña se entrena apartado, buscando salida).
Ante un Angelito que buscará revancha tras el último recibimiento hostil en el Liberti, River no necesita hacer cuentas: para que se deje de hablar de los borrados, para que el Chacho empiece a plasmar su idea y para soñar en grande, los tres puntos son la única solución.
Los 11 de River para enfrentar a Central
Beltrán; Montiel, Martínez Quarta, Otamendi, Rivero/González; Vera, Silva, Galván; Correa/Colidio; Freitas, Beltrán.
Los 11 de Central para enfrentar a River
Ledesma; Ovando, Mallo, Ávila; Coronel, Ibarra, Pizarro, Sández; Di María, Copetti, Campaz.











