​Coudet, en el foco de las críticas por sus demorados cambios en la final contra Belgrano 

  

La reacción de los hinchas de River fue inmediata luego de la derrota en la final del Apertura contra Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes: la mayoría de los fanas que se expresaron, principalmente a través de las redes sociales, apuntó la crítica contra el entrenador Eduardo Coudet porque apenas realizó un solo cambio desde el 2-1 de Tomás Galván hasta el 2-2 del Pirata. Y, encima, el ingreso de Germán Pezzella se produjo por la salida forzada de un Marcos Acuña que debió ser reemplazado por su lesión en el isquiotibial derecho.

El plantel del Chacho llegó a la final en en Córdoba con una desgastante seguidilla de partidos y futbolistas al límite desde lo físico. Por eso, resulta aún más llamativo que Coudet no haya recurrido a las modificaciones para oxigenar al equipo y renovar energías con cambios que se presentaban como demasiado obvios tras el 2-1 de Galván: el ingreso de Juanfer Quintero para manejar la pelota con inteligencia, provocar faltas del rival y ejecutar tiros libres y córners, y el de Maxi Salas para aguantar el balón en ataque con su físico y asfixiar a los defensores de Belgrano en la presión alta con una intensidad que tanto Facundo Colidio como el chico Joaquín Freitas ya habían perdido por el cansancio.

A la vez, se produjo un contraste con la decisión de Ricardo Zielinski en la búsqueda desesperada del empate, ya que el DT de Belgrano realizó cuatro variantes y Coudet sólo metió mano en el banco para suplir al lesionado Acuña. Y lo que generó aún más polémica fue que optó por el ingreso de Pezzella como primer central y correr a Lucas Martínez Quarta al sector izquierdo de la zaga y a Lautaro Rivero al lateral, desechando la opción más natural para cubrir la baja del Huevo en ese puesto: el pibe Facundo González.

Coudet hizo apenas un cambio desde el 2-1 de River hasta el 3-2 de Belgrano... (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)Coudet hizo apenas un cambio desde el 2-1 de River hasta el 3-2 de Belgrano… (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

Lo que el hincha no logra comprender es por qué el Chacho no puso a Juanfer por el pibe Juan Cruz Meza, que ya mostraba claron indicios de desgaste y no le estaba aportando nada al equipo. Y algo similar ocurría con el pibe Freitas, a quien por sentido común debería haber reemplazado el correntino Salas, con mayor potencia y experencia para aguantar la pelota en ataque.

Una reacción demasiado tardía

Coudet recién mandó al 10 colombiano a la cancha cuando Belgrano ya se había puesto 3-2 con el segundo gol de Uvita Fernández y se jugaban los últimos minutos. Así, los ingresos de Quintero, Salas y el ecuatoriano Kendry Páez a los 89′ no resultaron suficientes para lograr otro empate agónico como frente a San Lorenzo. Es más, sólo Juanfer tuvo un par de intervenciones en las que intentó centros o remates que ni siquiera llegaron a destino porque fueron bloqueados o rechazados por los defensores de Belgrano.

La incógnita de Gonzalo Montiel

Otra decisión del dete de River que llamó la atención fue el caso de Gonzalo Montiel. Pese a no estar recuperado de su desgarro, el lateral derecho campeon del mundo ocupó un lugar en el banco en lugar de un jugador apto para la competencia, quizás por su jerarquía en los penales o por mero peso simbólico. Y en una final, ese tipo de ventajas se suelen pagar caro. Por el momento, el silencio de Coudet tras ser expulsado dejó estas dudas sin respuesta, pero los hinchas fueron contundentes en su veredicto sobre las decisiones del Chacho en la final del Apertura.

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