Trabajadores del EPAS de la planta Buena Esperanza hicieron pública la crítica situación que atraviesa el sector y reclamaron respuestas urgentes a las autoridades provinciales por la falta de recursos para garantizar el funcionamiento del servicio de agua.
Martín, uno de los trabajadores, explicó que hace casi un mes mantuvieron una reunión con el nuevo presidente del EPAS, Molina, para exponer los problemas que afectan al área de mantenimiento. Entre los principales reclamos mencionó la demora en las reparaciones de vehículos, una camioneta nueva que permanece fuera de servicio por falta de autorización para realizar el service oficial, deudas con comercios locales y la insuficiencia del cupo de combustible, que desde hace tres meses no alcanza para completar las tareas diarias.
Además, advirtió que la planta Buena Esperanza opera actualmente al 50% de su capacidad, ya que la planta vieja permanece fuera de servicio por trabajos de reparación en sus filtros, mientras que solo la planta nueva se encuentra produciendo agua.
Los trabajadores también alertaron sobre el deterioro de la infraestructura, especialmente en los tableros eléctricos y sistemas de bombeo instalados en la década del ’90, que presentan fallas recurrentes y requieren una renovación integral para evitar inconvenientes mayores.
Durante la recorrida también participó Carlos Muñoz, histórico trabajador del EPAS, quien confirmó que se jubilará el próximo 1 de agosto, poniendo fin a una extensa trayectoria en el organismo. Mientras tanto, el personal insiste en que la falta de inversión y mantenimiento pone en riesgo la prestación de un servicio esencial para la comarca.











