La disputa diplomática entre Argentina y Uruguay volvió a encenderse tras la denuncia de un vuelo militar británico que habría partido desde las Islas Malvinas y aterrizado en Montevideo. El secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, expresó su protesta en redes sociales y confirmó que se enviaron pedidos formales de explicaciones tanto a la embajada uruguaya en Buenos Aires como a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
Según el funcionario, la aeronave Airbus A400M habría apagado su transponder durante parte del trayecto cercano a la provincia fueguina, lo que impidió su trazabilidad en los radares y supone una violación del espacio aéreo argentino. Dachary remarcó que la seguridad operacional, la integridad territorial y la soberanía no admiten silencio ni pasividad, y anticipó que Tierra del Fuego impulsará todas las acciones institucionales necesarias para defender los intereses estratégicos en el Atlántico Sur.
El episodio se inscribe en una dinámica histórica: Uruguay ha autorizado en otras ocasiones operaciones de barcos y aviones británicos vinculados a Malvinas, lo que genera tensiones recurrentes con Argentina. En este caso, la administración fueguina subraya que no se trató de una emergencia, sino de un vuelo regular autorizado por el país vecino.

La denuncia también recuerda que la reforma constitucional de 1994 incorporó a las Islas Malvinas como parte del territorio de Tierra del Fuego, lo que refuerza la legitimidad del reclamo argentino. Para el gobierno provincial, cualquier vuelo que se origine o termine en Malvinas constituye una violación de la soberanía nacional.

Ahora resta conocer la respuesta oficial de Uruguay sobre los motivos de la autorización. Mientras tanto, el incidente vuelve a poner en primer plano la disputa por la presencia británica en el Atlántico Sur y la necesidad de reforzar los mecanismos de control aéreo y diplomático para resguardar los intereses argentinos.
Carne de burro: una alternativa aislada frente a la suba de precios

El carnicero Julio Mercado explicó que la aparición de carne de burro responde más a la coyuntura económica que a un cambio estructural en el consumo. Señaló que la suba del precio de la carne vacuna y la baja producción en Tierra del Fuego generan un escenario donde surgen pruebas puntuales como esta.
Mercado aclaró que la carne de burro tiene buena calidad nutricional, pero no cuenta con volumen suficiente para consolidarse como alternativa masiva. Consideró que su lugar podría estar en nichos gourmet o experiencias específicas, mientras que opciones como la carne de guanaco resultan más viables en el contexto patagónico.











