​Denunció que las cámaras de su vecina registraban todos sus movimientos y logró una solución judicial 

p>Una mujer denunció que las cámaras instaladas por otra residente de un complejo de departamentos afectaban su privacidad al registrar sus movimientos y los de su familia. La intervención del Juzgado de Paz permitió alcanzar un acuerdo para mejorar la convivencia.

Un conflicto vecinal por la instalación de cámaras de seguridad en un complejo de departamentos de Cipolletti encontró una solución a través de una audiencia de mediación en el Juzgado de Paz, donde las partes alcanzaron un acuerdo que luego fue homologado por la Justicia.

La presentación fue realizada por una mujer que manifestó que otra vecina había colocado cámaras de vigilancia en un espacio común del inmueble. Según explicó, los dispositivos registraban los horarios de ingreso y egreso de su familia, las patentes de los vehículos y los movimientos de niñas, niños y adolescentes, lo que consideró una invasión a su privacidad.

Además, señaló que previamente había intentado resolver la situación con la propietaria del complejo, aunque aseguró que no obtuvo una respuesta. También recordó un conflicto ocurrido el año anterior, cuando realizó una denuncia por ruidos molestos.

Ante el reclamo, el Juzgado de Paz convocó a una audiencia con el objetivo de promover el diálogo y establecer pautas que favorecieran la convivencia entre las residentes y sus familias.

Qué acordaron las vecinas

Durante el encuentro, ambas partes alcanzaron un acuerdo sobre distintos aspectos de la convivencia.

En primer lugar, resolvieron que las cámaras de seguridad instaladas por las dos residentes serían retiradas en el plazo de una semana. A su vez, la propietaria del complejo se comprometió a instalar nuevas cámaras en sectores específicos del inmueble: una orientada hacia el portón de ingreso y otra hacia el garaje, en un plazo máximo de dos meses.

También acordaron respetar horarios de descanso entre las 23 y las 7, y entre las 14 y las 16.30, evitando generar ruidos que pudieran afectar la tranquilidad del resto de los habitantes del complejo.

Otro de los compromisos asumidos fue avisarse previamente cuando se realizaran reuniones familiares, como cumpleaños o celebraciones, para prevenir inconvenientes.

Además, establecieron que cualquier diferencia relacionada con la convivencia deberá ser tratada de manera personal entre ambas, evitando la intervención de terceros mientras sea posible.

El acuerdo fue homologado por la Justicia

La jueza de Paz homologó el convenio alcanzado durante la audiencia y dejó establecido que, en caso de incumplimiento de alguno de los puntos acordados, cualquiera de las partes podrá solicitar una nueva intervención del Juzgado.

Desde el ámbito judicial destacaron que la audiencia permitió abrir un espacio de diálogo y construir una solución consensuada para un conflicto cotidiano, priorizando la convivencia pacífica entre las vecinas.

 

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