El final de una película que parecía soñada para Max Verstappen fue pesadillesco. El hombre que ganó cuatro títulos de Fórmula 1, se arremangó el buzo, se subió a un Gran Turismo y se dispuso a correr las 24 Horas de Nurburgring en el Infierno Verde estuvo a poco de ganarlas, posicionándose líder y debiendo llegar hasta el final para poner el broche, pero una falla en el Mercedes-AMG GT3 dejó a la tripulación con las manos vacías. ¿Qué pasó?
Cuando faltaban alrededor de tres horas para que concluyera la carrera de resistencia, el Mercedes #3 (el de Max) iba primero y el auto hermano, el #80, lo seguía sin intención de arrebatarle la gloria. Entonces, el neerlandés paró en boxes, hizo el cambio de piloto, se subió el español Dani Juncadella y la máquina alemana dejó de responder.
El Mercedes de Verstappen siendo examinado. (Thomas Frey/dpa via AP)Se supo cuál fue el problema que sufrió el Mercedes de Verstappen
Aunque llegó a dar dos vueltas, el compañero de Verstappen comenzó a sentir unas vibraciones extrañas, el auto perdió rendimiento y regresó a boxes para ver qué le pasaba. “Resultó que teníamos daños en el eje de transmisión, lo que por desgracia también causó daños colaterales adicionales en la suspensión y otras piezas alrededor del semieje trasero derecho. Por eso ahora se necesita una reparación mayor para volver a dejar el coche en condiciones de rodar“, explicó Stefan Wendl, uno de los jefes de Mercedes-AMG Motorsport, según señaló Motorsport.
Tras la enorme decepción, el piloto de Red Bull se descargó en sus redes sociales: ” Un desenlace muy desafortunado y frustrante, pero estas cosas pueden pasar. Aun así, disfruté mucho la experiencia junto a Jules Gounon, Lucas Auer y Dani Juncadella. Gracias al equipo y a todos en el circuito por su apoyo”.
Verstappen en el box de Mercedes. (Thomas Frey/dpa via AP)











