Un fallo civil en Viedma reconoció el vínculo biológico de una joven con un hombre fallecido, tras una prueba de ADN que confirmó la filiación con más del 99,99999999% de certeza. La sentencia también permitió actualizar su inscripción en el Registro Civil y participar del proceso sucesorio.
Una mujer que no había sido reconocida por su padre biológico pudo recuperar su identidad y derecho a heredar tras la muerte del hombre, gracias a un fallo judicial en Viedma que declaró la filiación post mortem.
La joven, nacida en 2000 y criada junto a su madre, relató que durante su infancia hubo intentos de lograr el reconocimiento del padre biológico, pero nunca prosperaron. A los siete años, fue reconocida legalmente por otra persona, pareja de su madre, quien asumió la paternidad de manera voluntaria.
Sin embargo, ella continuó buscando conocer su verdadera identidad y, tras el fallecimiento del hombre, inició la demanda para que se estableciera formalmente su vínculo biológico, con el objetivo de ser incluida como heredera en el proceso sucesorio.
Prueba genética y pericia forense
El Laboratorio Regional de Genética Forense del Poder Judicial realizó un análisis de ADN comparando las muestras de la joven con las de la hija reconocida del hombre fallecido. El informe concluyó que la probabilidad de vínculo biológico era superior al 99,99999999%, considerado prácticamente concluyente.
La jueza a cargo destacó que la legislación permite este tipo de pruebas incluso cuando el presunto padre ya ha fallecido.
Sentencia y efectos legales
Con base en la pericia, la magistrada hizo lugar a la demanda, declarando oficialmente la filiación paterna post mortem. La resolución también ordenó:
- Modificar la inscripción en el Registro Civil para reflejar la nueva situación familiar.
- Aceptar la impugnación del reconocimiento realizado años atrás por quien había asumido la paternidad voluntaria.
- Informar al expediente sucesorio para ampliar la declaratoria de herederos e incluir a la joven como legítima beneficiaria.
Importancia del fallo
Este caso pone en evidencia que, aun después del fallecimiento del progenitor, la Justicia argentina permite garantizar el derecho a la identidad y herencia mediante pruebas genéticas. Además, reafirma la posibilidad de actualizar registros civiles y procesos sucesorios conforme a la realidad biológica de los individuos.











