Los cartoneros en huelga de hambre 

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Desde principios de este mes el Gobierno de la Ciudad le quitó el transporte a las cooperativas cartoneras. Los micros que diariamente traían y llevaban a estos trabajadores de la economía popular desde Villa Fiorito y otros puntos del conurbano a la Capital –y que también trasladaban a sus hijos a centros de cuidado infantil– fueron eliminados con el argumento de “terminar con los privilegios”. Después de que varios intentos de diálogo con el gobierno fracasaran, un grupo de cartoneros inició el lunes una huelga de hambre y se encadenó frente al Ministerio de Espacio Público. En ese lugar, en su tercer día de ayuno, ayer dieron una conferencia de prensa. “Jorge Macri no entiende nada de lo que hacemos”, dijeron los referentes, tras acusar al jefe de gobierno porteño de querer destruir un sistema de reciclado con inclusión por el que su primo, Mauricio Macri recibió premios internacionales. El plan de lucha continuará el viernes con una marcha.

El ministerio queda frente al Parque Lezama. Los encadenados están en una de sus esquinas; son seis, todos fundadores de las cooperativas cartoneras. Para su protesta, se instalaron junto al ícono de una Virgen del reciclado (“bendecida por el Papa Francisco”, señalan) y un muñeco que representa al propio ex pontífice.

“La falta de micros nos está obligando a trabajar salteado”, cuenta allí Ana María Alfonso, de 43 años, cartonera desde los 12 y una de las ayunantes. Ella vive en Fiorito, en un hogar donde también su marido y su hija dependen del reciclado, “como todo el barrio”. Los afectados por la eliminación del transporte no son dos o tres, sino 3500 familias.

Mientras se desarrolla el conflicto, en las que los manifestantes son acompañados por  de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular –en este momento, el reclamo urgente es la apertura del diálogo con el ministro de Espacios Públicos, Ignacio Baitrocchi– , las cooperativas tratan de subsanar la falta de transporte con micros propios, pero que no alcanzan. Por eso, en los hechos muchos cartoneros tienen que tomar el transporte público para llegar al microcentro. Esto implica un gasto muy alto para quienes perciben como incentivo por su trabajo apenas 390 mil pesos mensuales.

Para agravar las cosas, todo sucede en momentos en que los ingresos del reciclado están afectados por la apertura de las importaciones dispuesta por el gobierno de Milei, que hizo bajar el precio del cartón. Son meses en los que por otra parte, debido a la crisis de ingresos laborales, hay más personas que se dedican al cartoneo de manera independiente, sin pertenecer a las cooperativas. Este sector, el de los independientes, viene denunciando que es perseguido con hostilidad por el gobierno: les quitan sus carros, les ponen multas para poder recuperarlos, les requisan los cartones que juntaron.

Los hijos de los cartoneros

También fueron a la protesta las trabajadoras de los espacios de cuidado infantil para los chicos de los cartoneros. Tienen tres, uno en Fiorito, otro en Constitución y el tercero en Barracas. Las cuidadoras hicieron un semaforazo frente al ministerio de Espacios Público, con carteles que decían “Sin los cartoneros la ciudad estaría peor” y “Nuestro trabajo es digno”. Contaron que están recibiendo la mitad de los niños que habitualmente cuidan por la falta de transporte. Dependen de este sistema son más de 600 chicos.

En la conferencia de prensa, los referentes cartoneros –todos mayores de 50– señalaron que el sistema de transporte conveniado con el gobierno de la Ciudad tiene 18 años de historia y llamaron al conjunto de los recicladores a defenderlo. Y es que el actual conflicto pone en situación de reclamar a generaciones de jóvenes que entraron al sistema cuando ya estaba creado. “Para ellos, trabajar en las cooperativas fue casi un laburo municipal”, comentó una referente que vivió los años de aquel proceso en el que se formaron las organizaciones que ahora, tras casi veinte años de trabajo, vuelven a enfrentar el desafío de salir a la calle a manifestar.

Los micros son un transporte tercerizado: no es que el gobierno le dé a los cartoneros fondos, sino que contrata a una empresa de transportes que no tiene nada que ver con las cooperativas . Es decir, que no hay lugar para el argumento de una supuesta corrupción. De hecho, el sistema de reciclado de CABA es un modelo de co-gestión entre las cooperativas de recuperadores y el Gobierno, establecido en la Ley 992, sancionada en 2002 que incorpora la figura de recuperadores de residuos reciclables y la Ley 1854 de Basura Cero, que promueve el reciclaje y busca eliminar los rellenos sanitarios que generan contaminación ambiental.

También es extraño el argumento de “eliminar privilegios”, que no tiene ningún vínculo con lo real, salvo el de repetir la muletilla libertaria de más uso. Para algunos observadores, el gobierno de Jorge Macri dio un giro tras el reciente acuerdo político con el gobierno de Milei para las elecciones de octubre. El modo en que fue comunicada la eliminación del transporte, de un día para otro y mediante un mail, tiene la marca de la crueldad libertaria. La gacetilla con la que el gobierno de la Ciudad defendió la medida sigue también su estilo (“ El Gobierno porteño le pone fin a privilegios de organizaciones ligadas a Grabois”, comunicó). Lo irónico es que el Sistema de Reciclado con Inclusión fue creado durante la gestión de Mauricio Macri, por el que el jefe del PRO ha sido premiado internacionalmente. El sistema también recibió el reconocimiento de organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que permitió que se consolidara como una estrategia exitosa a nivel regional. 

 

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