El INTA lanza un plan de retiros voluntarios y busca reducir hasta 1500 puestos

El organismo activará el programa desde abril en el marco de una reestructuración impulsada por el Gobierno. Apuntan a achicar la planta y redefinir su funcionamiento.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pondrá en marcha un plan de retiros voluntarios que podría implicar la salida de hasta 1500 trabajadores en todo el país, en el marco de una profunda reestructuración interna.

La medida, aprobada por el consejo directivo, comenzará a regir desde el 1° de abril y forma parte de una estrategia del Gobierno nacional orientada a revisar el funcionamiento de los organismos descentralizados.

Un recorte con impacto nacional

Actualmente, el INTA cuenta con más de 5700 agentes. La proyección oficial apunta a reducir esa cifra a alrededor de 4000 trabajadores, lo que significaría un ajuste cercano al 25% de su planta.

El programa tendrá una vigencia inicial de 30 días, con posibilidad de extenderse por otros 15, y estará dirigido tanto a personal de planta permanente como transitoria bajo la Ley 25.164.

Entre los requisitos, se establece una antigüedad mínima de tres años y una edad menor a 65 años al cierre de marzo.

Incertidumbre en todo el organismo

La decisión generó preocupación en estaciones experimentales, agencias de extensión rural y centros regionales, donde se vive un clima de incertidumbre.

Muchos trabajadores evalúan adherirse al retiro tras años de trayectoria, mientras que otros optan por permanecer ante un escenario de cambios profundos.

La posible reducción de personal no solo impacta en lo laboral, sino también en el funcionamiento territorial del organismo.

Un rol clave en el agro

El INTA cumple una función estratégica en la investigación aplicada, la transferencia de tecnología y el acompañamiento a productores en distintas regiones del país.

Su presencia es especialmente relevante en zonas donde el apoyo técnico estatal resulta clave para el desarrollo productivo.

Sin embargo, puertas adentro surgen dudas sobre cómo afectará este ajuste a las capacidades técnicas y científicas del instituto.

Reconfiguración y dudas a futuro

Desde el Gobierno sostienen que la medida busca mejorar la eficiencia administrativa y operativa del organismo, en línea con las prioridades presupuestarias actuales.

No obstante, especialistas advierten que la salida de personal calificado podría afectar programas en marcha, líneas de investigación y vínculos con el sector productivo.

Con el inicio del plan previsto para abril, se abre una etapa decisiva para el INTA, en la que cientos de trabajadores deberán definir su futuro en una institución histórica del desarrollo agropecuario argentino.

 

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