Aunque el gendarme Nahuel Gallo regresa al país en un avión de la AFA, en el oficialismo relativizaron el rol de la entidad y cuestionaron su vínculo con el gobierno venezolano. “Se metieron para acomodar su imagen”, afirmaron fuentes del Gobierno.
El regreso a la Argentina del gendarme Nahuel Gallo, detenido durante más de 440 días en Venezuela, abrió un fuerte cruce político. Desde el Gobierno nacional advirtieron que la Asociación del Fútbol Argentino no logrará “limpiar su imagen” pese a haber participado en las gestiones para concretar el traslado.
La reacción oficial se produjo luego de que se confirmara que Gallo vuelve al país en un avión dispuesto por la AFA.
Críticas por el vínculo con el gobierno venezolano
En el entorno del presidente Javier Milei sostuvieron que la cercanía de la dirigencia del fútbol argentino con el poder en Venezuela facilitó el desenlace, pero cuestionaron duramente ese rol.
Fuentes oficiales remarcaron que el Gobierno argentino mantiene una postura de confrontación con el régimen venezolano y señalaron que la intervención de la AFA respondió a intereses propios.
El rol del Gobierno y de la familia del gendarme
Desde el oficialismo minimizaron la incidencia de la AFA en la liberación. Aseguraron que las gestiones centrales fueron impulsadas por el Gobierno nacional, el gobierno de Catamarca —provincia de origen de Gallo—, la Gendarmería y el entorno familiar del efectivo.
En ese sentido, afirmaron que la entidad del fútbol “se subió al resultado” una vez destrabada la situación.
Cómo se iniciaron las gestiones desde el fútbol
Según fuentes vinculadas al fútbol argentino, la AFA comenzó a intervenir durante el Sudamericano Sub 20 disputado en Venezuela en enero de 2025, en un contexto de ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
En ese momento, incluso desde el propio Gobierno se había desaconsejado el viaje de la delegación argentina por razones políticas y de seguridad.
Las reuniones clave y la diplomacia deportiva
De acuerdo a esa reconstrucción, las gestiones se terminaron de cerrar recientemente en Brasil, durante encuentros entre el presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, el titular de la Federación Venezolana de Fútbol, Jorge Giménez, y el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez.
Desde la AFA sostienen que la mediación se dio a través de la federación venezolana y que el vínculo político de Giménez con Delcy Rodríguez permitió destrabar una negociación que estaba bloqueada por la vía oficial.
Un caso que expone tensiones entre política y fútbol
La liberación de Nahuel Gallo dejó al descubierto la tensión entre el Gobierno nacional y la conducción del fútbol argentino. Mientras la AFA reivindica la llamada “diplomacia deportiva”, el oficialismo rechaza ese argumento y remarca que la política exterior es una atribución exclusiva del Estado.
El caso sigue generando repercusiones, tanto en el plano político como institucional.











