La excepción alcanzará enfermedades graves, degenerativas o irrecuperables con certificación fehaciente, mientras el Gobierno busca desactivar el conflicto político y sindical.
La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional atraviesa horas de fuerte tensión política, con críticas internas en La Libertad Avanza, advertencias de la oposición y presión sindical. El foco del conflicto se concentró en el artículo que recorta el salario durante licencias médicas, una medida que generó rechazo inmediato y obligó al oficialismo a recalcular su estrategia.
En este contexto, la mesa política de La Libertad Avanza apunta contra Federico Sturzenegger por los pedidos de cambios que ahora deberán introducirse en la Cámara de Diputados. Dentro del propio espacio libertario admiten que la redacción del artículo se transformó en un “boomerang” político que complicó el avance del proyecto y expuso diferencias internas.
Desde la oposición, el senador formoseño José Mayans (Unión por la Patria) advirtió que la reforma laboral podría profundizar la conflictividad social si se aprueba en su forma actual. Según sostuvo, las modificaciones planteadas incrementarán la presión sobre los trabajadores y podrían derivar en protestas y paros.
En medio de la controversia, la senadora Patricia Bullrich confirmó que el oficialismo ya trabaja para introducir cambios durante el debate en Diputados, con el objetivo de evitar que el proyecto vuelva al Senado y demore su promulgación. La intención es descomprimir la tensión política y social sin resignar el núcleo central de la reforma.
El punto más cuestionado surgió tras la media sanción de la modificación del artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. La norma establece que, ante un accidente o enfermedad no laboral, el trabajador cobrará el 50% de su salario si el cuadro deriva de una “actividad voluntaria y consciente del riesgo”, y el 75% si no hubo intención.
Desde el Gobierno ejemplificaron con situaciones como lesionarse jugando al fútbol, lo que generó un fuerte rechazo de sindicatos y sectores opositores.
Para contener las críticas, Bullrich anticipó que las enfermedades graves, degenerativas o irrecuperables quedarán exceptuadas y percibirán el 100% del salario, siempre que exista certificación médica fehaciente.
La ministra defendió el espíritu del recorte al denunciar la existencia de una “mafia de certificados truchos” que, según afirmó, perjudica a las empresas. “Tendríamos que tener muchos más presos. Hay médicos presos y clínicas que han tenido juicio. La Libertad Avanza llegó para terminar con las mafias”, sostuvo.
Con la CGT endureciendo su postura y evaluando medidas de fuerza, el oficialismo busca acelerar la aprobación de la reforma mientras intenta evitar que el conflicto escale y complique el clima social.











