Los contratos por ICL y los nuevos acuerdos tras el DNU muestran aumentos dispares. Con más oferta, crece la negociación y las expensas pasan a ser clave.
El mercado de alquileres en Argentina atraviesa una etapa de transición marcada por la convivencia entre contratos firmados bajo la antigua ley —derogada por el gobierno de Javier Milei— y los nuevos acuerdos con condiciones más flexibles.
En este contexto, abril llega con aumentos significativos que vuelven a tensionar el bolsillo de los inquilinos, aunque con una novedad: mayor margen de negociación y una oferta más estable.
Cuánto aumentan los alquileres
Los contratos vigentes con ajuste anual por el Índice de Contratos de Locación (ICL) registrarán subas del 33,3%. En términos concretos, un alquiler de $600.000 pasará a $799.800.
En cambio, los nuevos contratos —firmados tras el DNU— presentan incrementos más moderados pero frecuentes:
- Ajuste trimestral: +6,2% → $637.200
- Ajuste cuatrimestral: +8,5% → $651.000
- Ajuste semestral: +12,5% → $675.000
La diferencia radica en la dinámica: mientras el esquema anual concentra el impacto en un solo salto, los nuevos contratos distribuyen los aumentos a lo largo del tiempo.
Expensas: el gasto que más pesa
Uno de los cambios más notorios es el peso de las expensas, que hoy oscilan entre $250.000 y $300.000 en la Ciudad de Buenos Aires.
Este costo pasó de representar entre el 10% y el 15% del alquiler a cerca del 43%, convirtiéndose en un factor decisivo al momento de alquilar.
Valores actuales de referencia
En el mercado, los precios promedio se ubican en:
- Monoambiente: $465.000 a $500.000
- Dos ambientes: $600.000 a $620.000
- Tres ambientes: $780.000 a $850.000
- Cuatro ambientes: desde $900.000
Las diferencias entre barrios siguen existiendo, aunque con menor brecha que en años anteriores.
Más oferta y mayor negociación
El nivel de oferta se mantiene estable e incluso muestra un leve crecimiento, lo que genera mayor competencia entre propietarios y limita subas abruptas.
En este escenario, la negociación se vuelve habitual: los inquilinos plantean contraofertas y condiciones, y los acuerdos se cierran con mayor flexibilidad.
Un mercado más complejo
El sistema actual combina distintos índices, plazos y modalidades contractuales, lo que obliga a analizar cada caso en detalle.
Hoy, alquilar no depende solo del precio: influyen las expensas, las condiciones del contrato y la capacidad de pago.
El resultado es un mercado más dinámico, pero también más complejo, donde cada operación se negocia casi de manera individual.











