El indicador crece por decimosexto mes consecutivo y refleja el deterioro del poder adquisitivo. También preocupa la mora en créditos no bancarios, que roza el 30%.
La morosidad de las familias en Argentina volvió a subir en febrero y alcanzó el 11,2%, consolidando una tendencia ascendente que ya lleva 16 meses consecutivos. El dato surge de un informe de la consultora 1816, elaborado en base a estadísticas del Banco Central de la República Argentina.
El nivel actual más que cuadruplica el registrado a fines de 2024, cuando se ubicaba en torno al 2,5%, y marca el punto más alto desde 2004 en el segmento de hogares.
Morosidad en hogares: suba sostenida y niveles récord
El incremento desde el 10,6% en enero al 11,2% en febrero refleja un deterioro progresivo en la capacidad de pago de las familias.
En paralelo, la mora de las empresas se mantuvo relativamente estable (2,8% a 2,9%), mientras que el total del crédito al sector privado subió de 6,4% a 6,7%.
El fenómeno se extiende a casi todo el sistema financiero: 28 de las 30 principales entidades registraron aumentos en la irregularidad de sus carteras.
Créditos no bancarios: la mora se acerca al 30%
Uno de los focos de mayor preocupación está en el financiamiento no bancario, donde la morosidad de los hogares alcanzó el 29,9% en febrero.
Este segmento, que incluye billeteras virtuales y entidades financieras no tradicionales, concentra a usuarios con menores ingresos y enfrenta tasas más elevadas.
Aunque representa cerca del 17% del crédito total a familias, su impacto es significativo por el alto costo del financiamiento.
Tasas altas y caída de ingresos: las claves del problema
El aumento de la mora se explica por una combinación de factores macroeconómicos. Entre ellos, las tasas de interés elevadas siguen siendo un condicionante central.
Según el informe, los préstamos personales presentan tasas nominales cercanas al 70% anual, con una tasa efectiva que ronda el 100%, lo que encarece el acceso al crédito.
A esto se suma la pérdida del poder adquisitivo: los salarios privados registrados acumulan varios meses de caída y el desempleo alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025, su nivel más alto desde la pandemia.
Crecimiento desigual y golpe al empleo
El contexto económico muestra una recuperación heterogénea. Sectores como el agro, la energía y la minería impulsan la actividad, pero tienen bajo impacto en el empleo.
En contraste, rubros intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio continúan en retroceso, afectando directamente los ingresos de los hogares.
La industria manufacturera, por ejemplo, cayó 8,7% interanual en febrero y acumula una baja del 6% en el primer bimestre de 2026.
Señal de alerta en la economía real
La suba de la morosidad se consolida como un indicador clave de las tensiones económicas actuales.
El deterioro del ingreso disponible, sumado al alto costo del crédito, configura un escenario en el que cada vez más familias enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto donde el acceso al financiamiento sigue siendo limitado y exigente.











