Un informe de la Universidad de Buenos Aires reveló que el 43% de la fuerza laboral está fuera del sistema. El problema golpea con más fuerza a jóvenes y se concentra en comercio, construcción y el Gran Buenos Aires.
La informalidad laboral en Argentina volvió a niveles de hace casi dos décadas y ya alcanza a 4 de cada 10 trabajadores. Así lo señala un estudio del área de empleo de la Universidad de Buenos Aires, que estimó que el 43% de la población ocupada trabaja sin aportes ni cobertura legal.
El dato ubica la tasa prácticamente en el mismo nivel que en 2008 y confirma que se trata de un problema estructural que no logró reducirse de manera sostenida en los últimos años.
Un fenómeno que atraviesa al núcleo del mercado laboral
Lejos de concentrarse solo en los sectores más vulnerables, la informalidad impacta de lleno en la población económicamente activa. Las personas de entre 25 y 44 años representan casi la mitad de los trabajadores informales (48,5%), con una tasa del 42,2% dentro de ese grupo.
Esto muestra que el empleo en negro no es marginal, sino que afecta al corazón del mercado laboral.
Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la situación es aún más crítica: el 67,4% trabaja en la informalidad, lo que implica que casi 7 de cada 10 no tienen derechos laborales básicos.
Dónde se concentra el trabajo en negro
El informe señala una fuerte concentración geográfica en el Gran Buenos Aires, que reúne el 52,6% de los casos. Le siguen la región pampeana (20,8%) y el Noroeste argentino (11,5%).
A nivel sectorial, el comercio encabeza el ranking con el 29,8% del empleo informal. También se destacan la construcción (14,2%), el servicio doméstico (11,2%) y la industria (11,6%), actividades que suelen operar con menor nivel de formalización.
El peso de las pequeñas empresas
Otro dato relevante es que el 76% de los trabajadores informales se desempeña en empresas de hasta cinco personas, lo que evidencia el rol central de las microempresas en este fenómeno.
En contraste, solo el 9,7% trabaja en organizaciones de más de 40 empleados, donde los niveles de formalización suelen ser más altos.
Salarios más bajos y mayor pobreza
La informalidad no solo implica falta de derechos laborales, sino también una fuerte desventaja económica. Según el estudio, los trabajadores informales ganan en promedio un 38% menos que los formales.
Esto impacta directamente en los niveles de pobreza: mientras el 9,1% de los trabajadores formales vive en hogares pobres, la cifra se eleva al 31,6% entre quienes están en la informalidad.
Además, un 8,6% de los trabajadores informales se encuentra en situación de pobreza extrema, con ingresos que no alcanzan ni la mitad de la canasta básica.
Diferencias por género y educación
La distribución por género muestra una leve mayoría de hombres (54,6%), aunque el problema afecta a ambos por igual. Sin embargo, las brechas se amplían al considerar el nivel educativo.
Entre las mujeres con menor formación, la informalidad alcanza niveles muy altos, especialmente en el servicio doméstico, donde la tasa llega al 79,8%. En los hombres, la construcción presenta cifras similares, con un 72,6%.
En general, a menor nivel educativo, mayor probabilidad de trabajar en negro.
Cómo se ubica Argentina en la región
En comparación con otros países de América Latina, Argentina presenta niveles intermedios de informalidad. Países como Chile, Brasil y Costa Rica registran tasas más bajas, mientras que Ecuador, Paraguay y Perú presentan niveles más elevados.











