Un nuevo episodio registrado en la planta de la refinería New American Oil (NAO) volvió a generar preocupación en Plaza Huincul, especialmente por los antecedentes de la empresa, marcada por la tragedia del 22 de septiembre de 2022, cuando una explosión provocó la muerte de tres trabajadores.
Según imágenes difundidas en las últimas horas, un derrame registrado durante la noche del jueves habría desbordado la denominada pileta API, destinada a separar hidrocarburos del agua y contener este tipo de materiales. El producto habría salido del sector de contención y avanzado por un canal hacia una zona próxima al flare, el quemador utilizado dentro de la planta.
La situación genera interrogantes debido a la cercanía del material, descripto como altamente volátil, con una fuente de ignición. También se plantearon dudas sobre el funcionamiento de los sistemas de bombeo, los controles internos y las condiciones de seguridad e higiene dentro de la refinería.
Otro de los puntos que despertó preocupación es que, de acuerdo con lo relatado, la producción recién habría sido detenida durante la tarde del viernes, varias horas después del episodio.
Desde el Municipio de Plaza Huincul, el subsecretario Rodrigo Carrasco señaló que se realizaron averiguaciones y que, según la información recibida desde la empresa, “la semana pasada no hubo ningún incidente”. La explicación oficial habría vinculado otro derrame con los días de la nevada y con material contaminado, aunque desde el ámbito periodístico se sostiene que las imágenes actuales mostrarían un episodio diferente.
Ante esta situación, inspectores municipales tenían previsto concurrir a la planta para verificar las condiciones y determinar qué ocurrió. Desde el municipio se espera que los resultados de esa inspección sean informados públicamente y queden documentados.
La preocupación también alcanzó a vecinos del Barrio Uno, quienes manifestaron haber escuchado explosiones durante la noche del jueves y posteriormente durante el fin de semana. Si bien se aclaró que podrían tratarse de episodios de distintos orígenes, el contexto genera especial sensibilidad entre quienes viven en las inmediaciones de la refinería.
El nuevo incidente vuelve a poner bajo la lupa los controles y las condiciones de seguridad de NAO. Después de la tragedia de 2022, cualquier derrame, escape o situación anormal dentro de la planta no puede ser tomado como un hecho menor, y crece el reclamo para que se determine con precisión qué ocurrió, quiénes fueron responsables y si los sistemas de prevención y contención funcionaron como deberían.











