La reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela volvió a encender señales de alerta en el mercado energético internacional y generó preocupación sobre posibles impactos indirectos en el desarrollo de Vaca Muerta. Aunque no se esperan efectos inmediatos, especialistas advierten que el nuevo escenario geopolítico podría influir en el precio del crudo y en decisiones clave de inversión, especialmente en proyectos de exportación.
Juan José Carbajales, titular de la consultora Pasportú y exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación, explicó que el conflicto no tendría consecuencias directas en el corto plazo, pero sí podría generar riesgos concretos en el mediano plazo. “Venezuela fue durante décadas uno de los grandes productores mundiales de petróleo, aunque hoy se encuentra muy lejos de esos niveles”, señaló.
Actualmente, la producción venezolana ronda el millón de barriles diarios, un volumen que resulta significativo para la Argentina, ya que coincide con la meta productiva que se busca alcanzar a partir del desarrollo de Vaca Muerta. En ese contexto, cualquier alteración en el equilibrio regional o en la oferta internacional podría tener efectos indirectos sobre los precios y la competitividad del shale argentino.
No obstante, Carbajales consideró poco probable una recuperación rápida de Venezuela como gran exportador de crudo. “No se trata solo de extraer petróleo del subsuelo, sino de reconstruir infraestructura, plantas de tratamiento, ductos y mercados capaces de absorber esos volúmenes”, remarcó.
Vaca Muerta, GNL y el riesgo geopolítico
El impacto potencial no se limita al petróleo. El consultor advirtió que una desaceleración del mercado energético también podría afectar los proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL), considerados estratégicos para el futuro energético del país.
Los primeros buques licuefactores están previstos para comenzar a operar a partir de 2027 y requieren inversiones millonarias, contratos de largo plazo y un escenario de previsibilidad tanto macroeconómica como geopolítica. En ese sentido, una baja sostenida del precio del crudo o un incremento del riesgo regional podrían introducir demoras en los cronogramas previstos.
“La ecuación del GNL es especialmente sensible a cualquier factor que eleve la percepción de incertidumbre entre los inversores”, concluyó Carbajales, al señalar que la estabilidad internacional será clave para sostener el impulso de Vaca Muerta en los próximos años.
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