El primer día del mes de mayo, nos acercamos al predio del “Pata”, en la zona de chacras de Plaza Huincul, aledaña a la Pasto Verde.
Allí, el conocido vecino, nuestro ocasional anfitrión, nos recibió con la alegría de quien ha dejado de recibir visitantes y concurrentes, como en “los viejos tiempos”.
Nos contó sobre la felicidad de tener un techo nuevo, acondicionado a sus necesidades personales, propias de un adulto mayor, ya que tiene 76 años.
Esa vivienda fue construida recientemente por la gestión asistencial realizada por el Intendente municipal Claudio Larraza.
También hicimos un recorrido por todo el predio, donde -en total situación de abandono- se pueden ver vestigios de antiguas carrozas que conocieron el aplauso y el reconocimiento de los vecinos de ambas localidades, en los días de festejo, por sendos aniversarios.
Otro de los aspectos a destacar, fueron los antiguos aparatos que formaron parte de ideas que concretaron soluciones para diferentes situaciones vecinales.
Dichos aparatos, construidos con creatividad e ingenio, resolvieron problemáticas comunitarias en cuanto a problemáticas en agua, energía o, simplemente, algún aspecto unifamiliar.
Recorrimos los lugares donde vecinos de la zona y hasta turistas ocasionales, disfrutaron de un asador, con mesas y asientos, cobijados de un sol estival que invitaba a compartir comida y amable compañía; allí mismo, los niños se recreaban con juegos inventados o fabricados para tal fin…
El “Pata” describe aquel lugar como un vergel y, sin dudas, no exagera. Aún hoy se ven vestigios de una fronda amigable con árboles protectores del ocasional viento y del fúlgido sol.
En cuanto a la carroza del reciente aniversario de Plaza Huincul, logramos que nos explicara el porqué de la relación con la guerra y la paz, donde el principal objetivo es la toma de conciencia para construir un mundo mejor, para toda la humanidad.
Por Orlando Coronel











