El golpe europeo todavía duele para los hinchas del Real Madrid y el Santiago Bernabéu lo dejó en claro. En un clima caliente frente al Alavés, los seguidores del conjunto madrileño apuntaron directo contra dos de sus figuras: Vinicius Júnior fue el más castigado, mientras que Kylian Mbappé vivió por primera vez el rigor de la Casa Blanca.
Cada intervención del brasileño activaba el murmullo que enseguida se transformaba en silbidos. Sin matices. Un reproche constante que marcó el tono del primer tiempo. Lo del francés fue más moderado, pero igual de evidente: el Bernabéu también le pasó factura.
El contexto no ayuda a los delanteros estrella de Alvaro Arbeloa. La reciente eliminación en la Champions League frente al Bayern Munich dejó secuelas y la paciencia del público parece agotada tras una temporada irregular. En Madrid parece que ni el talento ni los nombres propios alcanzan cuando los resultados grandes no aparecen.
Los abucheados fueron los que encontraron el arco
Mbappé, en medio de ese escenario, encontró el primer gol del partido. Fue una jugada algo desprolija a los 30 minutos del primer tiempo, con rebotes incluidos, pero terminó en la red igual. ¿La reacción? Nada de festejo desmedido: apenas gestos con sus compañeros y vuelta rápida al medio. Una respuesta medida, casi en silencio, ante el ruido de la tribuna.
El festejo de Mbappé y ViniciusREUTERS/Isabel Infantes
El gol de Vinicius y su pedido de disculpas
En el segundo tiempo, Vinicius buscó el perdón de los merengues. Clavó el 2-0 (finalmente sería 2-1 ante Alavés) con un remate potente desde afuera del área que dejó sin chances a Sivera y, lejos de celebrarlo con euforia, eligió otro camino: se llevó las manos a la cabeza y luego las juntó en señal de disculpa hacia la tribuna. Repitió el gesto varias veces, como dejando en claro que entendía el enojo y asumía su parte.











