Es verdad que es un Toro, un profesional muy responsable, un tipo que vive para el fútbol y que se dedica a cuidarse de manera intensiva, con trabajos físicos extra al club y con un cocinero personal que arma su dieta según las necesidades. Pero este nuevo percance físico de Lautaro Martínez, cuando ya venía de un parate y solo faltan 66 días para el debut mundialista, no hace más que encender las alarmas en el cuerpo técnico de Scaloni.
El delantero, goleador implacable de un Inter que seguramente se coronará otra vez en la Serie A, viene con una seguidilla de contratiempos que preocupan. El 18 de febrero se desgarró el sóleo de la pierna izquierda y tuvo una recuperación larga, de casi 45 días hasta que volvió a jugar ante la Roma, el último fin de semana.
Ni Lautaro ni Inter se apuraron pero en su regreso, y luego de marcar dos goles, salió a los 58’ con una pequeña molestia, que se transformó en una “leve distensión” en la misma zona.
No es un jugador con un alto historial de lesiones y solo tiene 28 años. Pero lo que lo ocurrió es un aviso, y más en un puesto donde no abundan opciones de la calidad que tiene Lautaro. Es verdad que Julián, que es el titular para Scaloni, está en un gran momento, pero detrás de Álvarez y Martínez, los dos campeones del mundo, no hay un centrodelantero de tanta trayectoria. En la lista de 26 asoma el Flaco López (se destaca, y mucho, en Palmeiras) como la alternativa, pero en la Mayor tiene un puñado de minutos… Y más atrás en la consideración del DT está Taty Castellanos, de buen muy presente en West Ham de Inglaterra.
Cuando parecía que la racha de lesionados se terminaba, con los cinco que no habían participado de la fecha FIFA de marzo en actividad ( Montiel y Balerdi jugaron, Lisandro Martínez y Lo Celso regresan este finde), lo de Lautaro prende una luz de alerta en la Scaloneta.











