Se fue por la puerta de atrás. La salida de Javier Ruiz de Independiente produjo estridencia. Por las formas. Porque el jugador, surgido de la cantera del Rojo, ejerció presión para forzar su partida. Porque se marchó en malos términos.
El extremo de 21 años, quien había regresado al club de Avellaneda luego de haber estado a préstamo en Barracas Central, donde dejó una buena imagen, había despertado cierta expectativa con su vuelta. Sin embargo, desde el momento en el que emprendió el retorno puso de manifiesto su deseo de irse.
Y lo supo aprovechar. Al fin consiguió debutar en el Necaxa mexicano y lo hizo de la mejor manera, con un gol triunfal que le dio el triunfo 2-1 a los Rayos en su visita a Juárez.
Los locales ganaban con un gol de Ricardinho a los 40′; tres minutos más tarde, igualó las cosas el argentino Julián Carranza hasta que, a los 88, después de una contra, Ruiz definió de gran manera y la puso en el ángulo superior izquierdo del arquero Sebastián Jurado.
El paso a paso de una salida forzada
Primero Ruiz tomó una medida fuerte: decidió no presentarse a entrenar. Luego, como consecuencia de esa determinación drástica,. fue apartado del plantel profesional. “Veremos si se puede resolver su situación”, planteó Gustavo Quinteros en un principio. Aunque luego se resignó: “Quiero jugadores que tengan ganas de estar”.
A pesar de que la dirigencia le ofreció un incremento salarial, la voluntad del futbolista, que siempre fue partir al exterior, no se modificó. No hubo forma de seducirlo para continuar y partió para continuar su carrera en el Necaxa.
La suma que le entrará al Rojo
Independiente oficializó los montos de la transferencia: a la entidad de Avellaneda le ingresarán 1.650.000 dólares por el 60% del pase. Además, se estableció una opción de compra de u$s 800.000 por un 20% más. El puntero firmó un contrato que lo ligará a su nuevo equipo hasta el 31 de diciembre de 2029.











