Una pelea entre perros en una zona rural de General Roca terminó con dos animales muertos y un conflicto judicial que enfrentó a dos familias. La Justicia Civil consideró que ambos vecinos contribuyeron al desenlace: uno por no evitar que sus perros ingresaran a una propiedad ajena y el otro por disparar con una escopeta contra uno de los animales.
El fallo distribuyó la responsabilidad en partes iguales y reconoció una indemnización por la muerte del perro de raza American Bully. Además, el episodio derivó en otras dos demandas por publicaciones en redes sociales y medios de comunicación, en las que también se ordenó reparar los daños ocasionados.
Cómo fue la pelea que terminó con dos perros muertos
El conflicto comenzó cuando un American Bully y otros perros de una misma familia ingresaron a un terreno vecino. Allí se encontraron con el animal de los propietarios de esa vivienda y se produjo un enfrentamiento que terminó con la muerte de ambos perros.
En medio de la situación, el dueño del terreno tomó una escopeta y disparó contra el American Bully, que murió por un impacto en la cabeza. El propietario del animal sostuvo que el uso del arma había sido injustificado, mientras que el hombre que efectuó el disparo argumentó que buscaba proteger a su mascota.
Ante las distintas versiones sobre lo ocurrido, el dueño del American Bully y sus dos hijas iniciaron una demanda civil por daños y perjuicios. Reclamaron una compensación por la muerte del animal, gastos veterinarios, consecuencias emocionales y posibles ingresos que, según plantearon, podrían haber obtenido mediante su reproducción.
La Justicia repartió la responsabilidad entre los dos vecinos
La jueza hizo lugar parcialmente al reclamo y condenó al hombre que disparó a pagar una reparación económica. Sin embargo, entendió que el desenlace no podía atribuirse exclusivamente a su conducta y estableció un 50% de responsabilidad para cada vecino.
Por un lado, consideró que el propietario del American Bully no había adoptado las medidas necesarias para impedir que sus perros ingresaran a terrenos ajenos. La falta de un cerramiento adecuado favoreció el enfrentamiento.
Por otro, sostuvo que disparar con una escopeta fue una respuesta desproporcionada. Según el análisis judicial, el ingreso de los perros a una propiedad ajena no justificaba por sí solo el uso de un arma de fuego y tampoco se acreditaron los requisitos legales necesarios para considerar que el disparo había sido una acción justificada por una situación de necesidad.
La sentencia también rechazó la demanda contra otras tres personas, ya que no se probó que hubieran intervenido en los disparos ni en la decisión de utilizar el arma.
Qué indemnización reconoció el fallo
Para resolver el caso, la magistrada aplicó las normas del Código Civil y Comercial sobre responsabilidad por daños, la incidencia de la conducta de la víctima en la producción del perjuicio y las circunstancias que pueden justificar una acción destinada a evitar un daño mayor.
También tuvo en cuenta la normativa municipal sobre tenencia de perros potencialmente peligrosos, que establece obligaciones especiales de cuidado y custodia.
Uno de los aspectos centrales fue el valor afectivo del animal. La jueza señaló que, aunque el Código Civil y Comercial contempla a los animales dentro de la categoría de cosas, su importancia para una familia no puede reducirse a su precio de mercado. Para fundamentar esa mirada, recurrió a antecedentes judiciales y al concepto de familia multiespecie, que reconoce los vínculos afectivos entre las personas y sus mascotas.
Los testimonios incorporados al expediente indicaron que el American Bully formaba parte de la vida cotidiana de su dueño y que su muerte le había provocado sufrimiento emocional.
En consecuencia, la Justicia reconoció una indemnización por daño moral y los gastos veterinarios. En cambio, rechazó los pedidos por daño psicológico permanente, tratamiento psicológico y pérdida de oportunidades económicas vinculadas con la reproducción del perro, porque no se acreditaron los requisitos necesarios para admitir esos rubros.
Otras dos demandas por publicaciones en redes sociales
El conflicto no terminó con la resolución sobre la muerte de los animales. Después del episodio, el dueño del American Bully difundió lo ocurrido en redes sociales y medios de comunicación, lo que derivó en otros dos reclamos judiciales.
La mujer y su pareja, integrantes de la familia vecina, presentaron demandas por separado al considerar que la exposición pública había afectado sus derechos.
En el caso de la mujer, la jueza entendió que las publicaciones permitían identificarla y localizar su vivienda, con consecuencias para su intimidad y privacidad. Por ese motivo, ordenó una indemnización.
En la demanda del hombre que había efectuado el disparo, la magistrada consideró que la difusión de información, junto con comentarios ofensivos y amenazantes, había afectado su honor y su privacidad. También en ese caso dispuso una reparación económica.
La jueza sostuvo que el derecho a informar sobre la muerte de un animal no habilita a exponer la identidad ni la vida privada de las personas involucradas. Así, un enfrentamiento entre perros en una zona rural de Roca terminó en tres procesos judiciales, con responsabilidades e indemnizaciones analizadas de acuerdo con las circunstancias de cada caso.










