La jugada en la que Croacia empató el partido a los 102′ del segundo tiempo, y que significaba ir a definir la llave en un alargue, demuestra hasta qué punto la tecnología ha pasado a ser determinante en el fútbol. A la precisión milimétrica con la que mide posiciones el sistema de offside semiautomático (y que había hecho anular ya otros dos goles durante el partido, uno de cada equipo), se suma el chip con el que está equipada la pelota adidas Trionda.
La acción fue un centro largo lanzado desde la izquierda al medio del área, que saltó a cabecear Matanovic, aparentemente sin llegar a tocar la pelota, que siguió de largo, dio en el techo de la cabeza de Veiga y siguió hacia Pasalic, que entraba por detrás de la defensa y la mandó al medio, donde Gvardiol conectó y convirtió.
El asistente noruego Ergan no vio el desvío en Matanovic y, como Pasalic estaba habilitado al partir el centro, dio vía libre al juez principal, Eskas, quien cobró el gol.
El llamado del VAR
Allí intervino el VAR, a cargo del inglés Gillett, que disponía no solo de imágenes (con las que en este caso no podía establecerse desvío de la pelota al pasar junto a la cabeza de Matanovic), sino también del gráfico del sensor de la pelota. Ese gráfico da un salto cuando la pelota pasa junto a Matanocvic, lo que indica que la tocó.
Gvardiol acaba de convertir; el VAR lo anulará (EFE / EPA / Eduardo Lima).Entonces, la posición de Pasalic debe ser considerada en el momento en que la toca Matanovic, y ahí ya había pasado la línea del último defensor, y estaba adelantado. El posterior toque en la cabeza de Veiga es irrelevante, porque no es un gesto técnico voluntario, y no habilita al rival. La decisión reglamentaria es fuera de juego, y eso comunicó el árbitro Eskas, anulando el gol.
El antecedente de Falcón Pérez
El chip ya había hecho cambiar un fallo en el partido debut del árbitro argentino Yael Falcón Pérez, a quien su asistente Facundo Rodríguez le indicaba una posición adelantada que volvía ilegítimo un gol de Svanberg, de Suecia.
En esa jugada, Isak había intentado jugar la pelota, aparentemente sin lograrlo, y si así era, el offside estaba bien señalado. Pero el chip saltó al pasar junto al pie de Isak, lo que determinó que sí tocó la pelota, y cuando lo hizo, el goleador ya estaba habilitado.
Esto es, la misma tecnología que sirvió para convalidar el gol de Suecia, ahora fue la que condenó a Croacia privándolo de un empate que, a simple vista, parecía legítimo.











