​El regreso de Armani después de 80 días y el doble dilema a futuro 

  

“Pulpooo, Pulpoo”. La estruendosa ovación tanto al momento de salir a realizar la entrada en calor como a la hora de pararse bajo los tres palos en cada tiempo, de espaldas a la Sívori y la Centenario, fue una tradición en el Monumental en 2025. El uso del pretérito es porque en este año no pudo darse ese reencuentro producto de la extensa recuperación de la lesión en el sóleo derecho, que sólo le permitió atajar 45′ ante Vélez. Este miércoles habrán pasado 80 días desde ese partido en Liniers, en los que Franco Armani vio desde afuera la irrupción de Santiago Beltrán. Pero llegó el momento de volver y su presencia en la lista de concentrados ante Gimnasia abre un doble dilema, tanto en lo personal como para Eduardo Coudet.

El joven, a base de voladas, achiques veloces, lucidez y tapadas claves, como en los penales ante San Lorenzo, se adueñó de un puesto que a comienzos de año generaba dudas. Pavada de logro para un joven de 21 años que ataja con el aplomo de un veterano. No hay que olvidarse que Ezequiel Centurión pegó la vuelta como campeón de la Copa Argentina con Independiente Rivadavia y SB tampoco le dio chances de mostrarse en Primera. Pero Armani, valga la repetición, es Armani. Un campeón del mundo, un campeón de América en Madrid y en la bandera de los number one que son leyenda en Núñez. Una puja por los guantes entre el presente y una historia eterna que divide aguas en el propio anillo interno del estadio.

Con un River que sueña con ganar el Apertura y que está a un punto de asegurarse la cima de su grupo en la Sudamericana, FA1 está listo para usar los tentáculos cuando se los necesiten, como podría ser frente a Bragantino tras la expulsión de SB en Venezuela. Pero antes, podría haber hasta dos finales. ¿Y entonces? “El arco es de Armani”, se escucha en una charla de café. “Los arqueros se miden por actualidad y Beltrán no puede salir”, retrucan con medialuna en mano. Lo cierto es que, al margen de la pelea por la titularidad que hoy de Beltrán, ver al Chili de Casilda en la nómina genera una alegría generalizada.

Armani y Beltrán. El eterno arquero de River y su sucesor en el equipo de Coudet.Armani y Beltrán. El eterno arquero de River y su sucesor en el equipo de Coudet.

El arquero de 39 años, capitán del equipo y símbolo de la era más gloriosa del Millonario contra Boca, no la pasó bien y su reaparición es el premio al esfuerzo. Porque debió someterse a un tratamiento especial con células madre para poder superar la lesión -proceso doloroso y complejo- y, con el alta médica hace varios días, viene haciendo una puesta a punto intensa en el Camp, con mucho sacrificio y el perfil bajo de un buen líder.

Armani en acción en el Camp. Prensa River.Armani en acción en el Camp. Prensa River.

Con contrato hasta fin de año, su futuro parece claro desde su lado. “En junio no se va a ningún lado. Está con ganas de seguir ganando cosas en River”, aseguró hace algunos días Martín Aráoz, agente de Franco, marcando el área. Sin embargo, en Atlético Nacional se ilusionan con verlo retirarse en Medellín y por qué no a mitad de año. Es que a pesar de que Armani arropa en el día a día a Beltrán como referente y fue él mismo quien pidió que el chico se quedara en Núñez, no existe arquero que no quiera atajar. Por lo pronto, el Pulpo regresa….

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