Días atrás tuvimos la ocasión de dialogar con Alejandro Jardón, Profesor de Educación Física, quien nos presentó a Nicolás “Nico” Díaz, un joven atleta que desde hace pocos meses se ha incorporado a su equipo de maratonistas.
Antes de que esta incorporación se concretara, la concejal Élida González y el concejal Maximiliano Navarrete, ya habían tomado conocimiento de la indiscutible capacidad de este joven de 24 años, “nacido y criado en Cutral Có” -según el mismo Nico- para un deporte que no sólo requiere de exigencia física, también de conocimiento adecuado de la disciplina y de un respaldo económico inevitable.
Ambos nos hablaron de cómo se han ido integrando y fusionando para alcanzar, de manera sumamente meritoria, niveles sorprendentes en un rápido avance hacia logros prácticamente inmediatos.
Nico nos comentó acerca de sus comienzos allá por los 13 años. A esa edad se enteró de la propuesta de la institución Persistir, cuando llegó la invitación al CPEM 20, donde él cursaba el secundario. Allí tomó la decisión de inscribirse y al al llegar a la meta, se dio cuenta que le gustaba.
Desde entonces había estado compitiendo por su cuenta, sin los recursos suficientes para enfrentar gastos en equipamiento apropiado, para nada acordes con los magros ingresos económicos que percibía su familia, constituida por su mamá, su hermano y su abuelo.
Hace un tiempo atrás, así lo reconoció Nico, dos vecinos solidarios, Blanca Poblete y Fabián Chandía, sumaron sus voluntades, recursos y contactos y ahí la cosa comenzó a cambiar.
A posteriori, el año pasado, el concejal Navarrete se acercó a él y -a través de una propuesta en el Concejo Deliberante de la ciudad- se autorizó una ayuda económica por algunos meses para compra de zapatillas y otros menesteres. A ello se sumó la concejal González y su esposo quienes decidieron emplearlo en su bicicletería, lo que aún persiste.
En la entrevista, el Profesor Jardón y Nico, nos relatan los logros alcanzados en los últimos meses y -algo sumamente importante- la necesidad que hay de lograr el apoyo financiero mensual por parte de algún empresario que lo patrocine o un vecino altruista dispuesto a enfrentar los gastos que, inexorablemente, se requieren para cada competencia.
Por Orlando Coronel











