Basura que habla: los microbasurales exponen la falta de conciencia ambiental

En distintos sectores de la ciudad se repite una imagen que alarma: esquinas repletas de bolsas, terrenos baldíos convertidos en vertederos improvisados y espacios públicos cubiertos de desechos. Los microbasurales, lejos de ser hechos aislados, son el resultado de una práctica que se ha naturalizado: arrojar residuos en cualquier lugar.

Vecinos y organizaciones ambientales advierten que este fenómeno refleja una preocupante falta de compromiso social. “Es la misma sociedad la que tira basura sin pensar en las consecuencias, y después convive con los espacios sucios”, señalan.

Las consecuencias impactan de lleno en la calidad de vida: proliferación de insectos y roedores, malos olores, contaminación visual y riesgos sanitarios. Además, la acumulación de residuos en sitios no habilitados complica la recolección formal y genera mayores costos para el municipio.

Especialistas coinciden en que la solución va más allá de operativos de limpieza. Plantean la necesidad de un cambio cultural basado en la responsabilidad individual, la correcta disposición de residuos y la separación en origen. “No alcanza con limpiar: el desafío es dejar de ensuciar”, enfatizan.

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