El vehículo de alta gama había sido incautado en la causa “Loza” por lavado de activos. La subasta electrónica, a cargo de la AABE, partió de un precio base de USD 182.277 y cerró muy por encima de ese valor.
El Estado Nacional subastó una Ferrari F430 decomisada en una causa por narcotráfico y lavado de activos y logró venderla por USD 310.000, casi el doble del valor base fijado por la Justicia. La operación se concretó hace instantes en una subasta pública electrónica organizada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).
El automóvil había sido incautado en el marco de la causa “Loza”, una investigación judicial vinculada al tráfico de drogas y al blanqueo de dinero. El juzgado interviniente había establecido un precio inicial de USD 182.277, que fue ampliamente superado tras la puja entre los oferentes.
Una Ferrari decomisada y vendida por orden judicial
La Ferrari F430 formaba parte del patrimonio secuestrado durante el avance de la causa judicial y, como ocurre en estos casos, quedó bajo administración del Estado hasta que se autorizó su venta. El objetivo de estas subastas es reintegrar al circuito legal bienes obtenidos de actividades ilícitas y generar recursos a partir de ellos.
El fuerte interés que despertó el vehículo de lujo impulsó el valor final hasta los USD 310.000, una cifra que refleja tanto el estado del automóvil como la demanda por este tipo de modelos exclusivos.
Cómo funcionan las subastas públicas de la AABE
Las subastas organizadas por la AABE se realizan de manera 100% electrónica, lo que permite la participación de oferentes de todo el país sin necesidad de presencia física. El sistema garantiza trazabilidad, publicidad y transparencia en cada etapa del proceso, desde la inscripción hasta la adjudicación final.
Este mecanismo se utiliza tanto para bienes decomisados en causas judiciales como para inmuebles y vehículos que forman parte del patrimonio estatal en desuso.
Bienes del delito que vuelven al circuito legal
Desde el Gobierno destacan que estas subastas cumplen un rol clave en la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero, al evitar que los bienes incautados pierdan valor y al convertirlos en recursos económicos administrados por el Estado.
En este caso, la venta de la Ferrari F430 no sólo marcó una de las subastas más llamativas del año por el tipo de vehículo, sino que también evidenció el interés del mercado en este tipo de activos de alta gama cuando se ofrecen bajo reglas claras y procesos transparentes.











